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LA CUERDA
Suele olvidarse con frecuencia la importancia de la cuerda en el sonido del piano en favor de otros elementos, como la calidad de las maderas o del mecanismo. En realidad, en el piano todo es importante, pero sobre todo lo que es esencial es que todos los componentes del piano estén perfectamente conjugados y equilibrados entre sí. Debe existir un equilibrio entre todas sus partes para que todo el instrumento sea un conjunto armonioso. Cada elemento del piano juega su papel, y a la cuerda, como se ha dicho, le corresponde el de generador del sonido.
Así entonces, entraremos en el estudio de la cuerda: |
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El piano nace en la mesa de diseño del constructor. Es ahí donde se hacen todos los cálculos y se elaboran todos los planos para la futura construcción. El primer plano que se elabora es precisamente el de la cuerda. Se empieza por trazar la línea de punto de ataque. Se trata de una línea virtual que no aparecerá en el instrumento real, y que sin embargo es la línea maestra que determina la disposición del resto de los elementos del piano.
En el piano moderno estas proporciones son:
· De la nota más grave hasta el Do central (Do3) se mantiene a un-octavo, es decir, dividiendo la cuerda en ocho partes, el punto de ataque se halla en el lugar de la cuerda que dista una parte hacia un extremo y siete hacia el otro. · en el Do4 un-noveno (1/9) · en el Do5 un-décimo (1/10) · en el Do6 un-doceavo (1/12) · en el Do7 un-catorceavo (1/14)
El punto de
ataque es de vital importancia para el sonido. Existen diferentes teorías
respecto a la idoneidad de su ubicación, sin embargo, tradicionalmente el
fabricante se ha guiado más por criterios empíricos que teóricos. La
teoría ha reforzado los resultados empíricos, no al revés.
En la producción de los armónicos naturales de la cuerda: se pueden potenciar, o anular, determinados armónicos segán la posición del punto de ataque (volveremos sobre ello más adelante). En el tiempo de permanencia del martillo sobre la cuerda después del impacto. La cuerda es más rígida al ataque del martillo en sus extremos que en el centro, de manera que cuanto más cerca de los extremos ataque el martillo a la cuerda mayor será la fuerza de rebote y por lo tanto más breve el contacto entre ambos. Esto junto con la dureza del propio martillo (también se verá más adelante) afecta decisivamente en el sonido. |
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La evolución del piano desde su invención en 1711 hasta hoy ha ido paralela a la evolución musical. El piano fue aumentando en tesitura y en potencia sonora para adaptarlo a las nuevas formaciones orquestales cada vez más amplias. El primer paso consistió en aumentar el número de cuerdas por nota hasta triplicarlo (los primeros pianos, que no eran otra cosa que un clavicémbalo con el mecanismo transformado, a cada nota le correspondía una sola cuerda). Sin embargo, el paso definitivo en la transformación del piano se dio a comienzos de siglo XIX con el cambio del material empleado en la fabricación de cuerda. Hasta entonces se empleaba el alambre de hierro, o bien latón, cuya fabricación era relativamente sencilla. Pero estos materiales son blandos y no soportan tensiones demasiado elevadas. El cambio consistió en emplear cuerda de acero, la cual soporta tensiones mucho más elevadas con el consiguiente aumento en la potencia de sonido.
El material que se emplea actualmente en la fabricación de cuerda de piano es, pues, el acero con un contenido de carbono de alrededor del 1%. Existe una relativamente amplia variedad de calidades de cuerda en función de su proceso de fabricación así como de su contenido de carbono. El resultado es notorio en la calidad del sonido y también en su resistencia a la ruptura. Sin duda se sabe cuan frustrante resulta la ruptura de cuerdas que típicamente ocurre en las cuerdas finas de los tiples. La cuerda ideal sería, en principio, aquella cuya dureza garantice su estabilidad a la rotura y cuya manufactura asegure que la cuerda es, en toda su longitud, un cilindro perfecto. Este último aspecto es importante de cara a la afinación como se verá más adelante.
A la cuerda de piano no se le da ningún tratamiento contra el óxido ya que esto afectaría negativamente al sonido, de modo que también es típico encontrar pianos con la cuerda oxidada por falta de prevención.
La introducción de la cuerda de acero en la fabricación del piano
trajo consigo una serie de importantes cambios que transformaron
rápidamente el instrumento, de tal manera que el piano moderno (a partir
de 1850), si bien sigue fiel al concepto de su invención, poco tiene que
ver con aquel clavicémbalo de mecanismo modificado que inventó Cristofori
en 1711. Estos cambios se irán viendo con detalle a medida que hablemos de
cada una de las partes del piano, pero a modo de resumen los cambios más
importantes fueron:
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Una vez establecida la línea de puntos de ataque y la
correspondientes proporciones de cuerda a ambos lados de la misma, el
constructor debe abordar la tarea de asignar a cada cuerda sus medidas de
grosor y longitud. Para comprender mejor los criterios en los que se
apoya el constructor en sus cálculos, conviene hacer un repaso de las
propiedades generales de las cuerdas en tensión, que por otra parte son
comunes a todos los instrumentos de cuerda. Cuando se golpea una cuerda en tensión, esta entra en vibración, es decir, oscila en movimiento periódico.
Cuando hablemos de la afinación del piano entraremos en detalle sobre las relaciones de frecuencias entre las 12 notas de la octava. De momento, de cara a la construcción del piano es suficiente saber que la afinación del piano se basa actualmente en el "temperamento igual" que establece que los semitonos de la octava guarden entre sí distancias exactamente iguales, lo cual se consigue repartiendo el intervalo de octava en doce partes iguales. Conocido el punto de ataque y las frecuencias a que deben sonar todas las cuerdas del piano, el siguiente paso es establecer la tensión general del cordaje. Cuando hablamos del material empleado en la fabricación de la cuerda, dijimos que con la adopción del acero para la fabricación de cuerda la tensión de la cuerda pudo aumentarse notablemente con respecto al alambre o latón empleados anteriormente. Esto con la intención de aumentar la potencia de sonido del piano. Actualmente la tensión de la cuerda está estandarizada entre los 70 y los 100 Kg. En general el valor de la tensión depende del tamaño del instrumento, de manera que a mayor tamaño de instrumento, mayor tensión. Sin embargo, este criterio no es universal, ya que la tensión de la cuerda además de influir en la potencia del sonido también determina otra propiedad de la cuerda denominada "inarmonicidad" de la cual hablaremos más adelante.
3.3. Longitud y diámetro de cuerda
El sonido que emite una cuerda (su frecuencia vibratoria) depende de la fuerza a la que está tensada y de las dimensiones de la cuerda (longitud y diámetro). Existe una fórmula matemática, denominada de Taylor, que relaciona los parámetros de las cuerdas en tensión.
Los bordones se emplean en todos los pianos en la región de los bajos debido a las restricciones que impone el tamaño del instrumento. De no emplearse los bordones, el tamaño del piano alcanzaría dimensiones imposibles. En los pianos modernos, por ejemplo, los bordones se emplean para las primeras 20 notas en un piano de concierto, o las primeras 26 de un media cola. o las primeras 33 de un pequeño vertical de estudio. |
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4. Fabricación de la cuerda de piano El proceso de fabricación de la cuerda de piano es por "trefilado" que consiste en hacer pasar, estirando la cuerda de diámetro basto, a través de un agujero calibrado practicado en un disco de material más duro que la cuerda. Con ello se obtiene una cuerda de diámetro exactamente calibrado. Si este proceso se repite sucesivamente a través de agujeros cada vez más pequeños se obtendrán otros tantos calibres, así hasta obtener todos los necesarios para la fabricación del piano.
Para la manufactura del alambre y del latón, estos se trefilaban a través de discos de acero, pero para obtener cuerda de acero de la calidad necesaria para emplearla en un instrumento musical fue necesario trefilarla a través de discos de diamante o rubí (materiales más duros que el acero). Este procedimiento fue inventado en 1819 por Brockedon en el Reino Unido, y es el que se sigue empleando en la actualidad. |
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5. Prevención contra la oxidación de la cuerda La oxidación de las cuerdas aparece normalmente por condensación de humedad. La situación típica que produce condensación es la que se da cuando el aire donde se encuentra el piano está cargado de humedad y después se enfría. El enfriamiento del aire hace que este disminuya su capacidad de disolución del vapor de agua, con lo cual se produce un "rocío" que se deposita sobre las cuerdas, oxidándolas. Esto ocurre siempre en las salas de concierto y en general donde se produzca una concentración humana puntual alrededor del piano. En esta situaciones hay un aumento de la temperatura ambiental y un aumento de la concentración del vapor de agua (humedad relativa) debido a la respiración del público. Cuando posteriormente la sala queda vacía, la temperatura disminuye y se produce el rocío.
La prevención contra esta situación es bien sencilla: cerrar el piano inmediatamente después del concierto. En general es una buena práctica cerrar siempre el piano después de su uso. Otra situación que produce condensación de vapor de agua es el empleo de "butano" como calefacción. La combustión de cualquier gas produce vapor de agua y anhídrido de carbono. Al igual que en el caso anterior, cuando se apaga la estufa, disminuye la temperatura y aparece el rocío.
Ver también MANTENIMIENTO DEL PIANO PARA SU MEJOR FUNCIONAMIENTO |
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Historia a través del Sonido (click aquí)
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